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¿Cómo elegir abonos y fertilizantes?

Los abonos y fertilizantes contienen nutrientes necesarios para el adecuado desarrollo, crecimiento y floración de las plantas. Aportan resistencia ante plagas y enfermedades.

Abonos de origen natural

Tradicionalmente, la agricultura se ha valido de abonos de origen natural, los llamados orgánicos —mantillo, estiércol bien fermentado de vaca o caballo, principalmente—, productos de liberación lenta y acción progresiva y sostenida, que no solo aportan nutrientes sino que, además, mejoran la estructura del suelo aumentando su esponjosidad y capacidad de retención de agua e incentivando la actividad microbiana del sustrato. Con ellos no existe riesgo de que las raíces se quemen por dosificaciones excesivas.

Los principales fabricantes de fitosanitarios apuestan hoy fuertemente por estos productos: Asocoa con el Estiércol de Caballo Puro, que se granula para que conserve vivas sus bacterias; Compo, con Compo Natural Mantillo 100%; Massó Garden y Asocoa (Vermicompost) con el humus puro de lombriz. Flower, por su parte, ofrece compostadoras para fabricar compost en casa con los desechos vegetales del jardín, y un acelerador natural para que el proceso sea más rápido.

Opciones ‘bio’ entre los abonos granulados

También entre los abonos granulados, que se esparcen sobre la tierra y liberan los nutrientes a lo largo de varios meses, existen hoy numerosas opciones bio. Se basan en el guano (ver recuadro), las algas marinas y distintos ingredientes de origen vegetal o animal. Por ejemplo, el Abono Universal de Compo Natural, compuesto de harina de hueso, sulfato de potasio, vegetales de la industria alimenticia, kieserita, guano de aves marinas y melazas. El Abono para Tomates, Berenjenas y Pimientos de Massó Garden, a base de pulpa de aceitunas, además del Abono Eco Huerta-Frutales. Todos son aptos para la agricultura ecológica.

La variedad de abonos granulados ecológicos de Asocoa es extensa: Fertilizante Compuesto Trivalent Bio, elaborado con materias orgánicas de origen animal y algas, sin materia inerte en su composición, ni desechos patógenos ni antibióticos; el Abono Palmeras y Kentias, orgánico, de origen animal y vegetal y liberación lenta; el Abono Algas Bio, fertilizante bioestimulante y reforzante compuesto por harina de algas marinas, para todo tipo de plantas; el Abono Pescado Bio, muy rico en fósforo y nitrógeno, para asegurar el enraizamiento y el cultivo; el Abono Asta y Pezuña, orgánico natural al 100%, indicado como abonado de fondo ya que cuenta con un alto contenido en nitrógeno de liberación lenta que el terreno asimila suave y progresivamente, dando alimento constante a las plantas durante más de un año; el Abono Hemoglosan, de ciclo corto y rápida liberación, obtenido por hidrólisis enzimática de hemoglobina pura de cerdo, que acelera la floración y la fructificación, da más sabor a las hortalizas y resulta muy eficaz para el abono de los magnolios, por ejemplo, haciendo que sus hojas brillen más.

Los fertilizantes líquidos, por su parte, de efecto más rápido que los abonos orgánicos y granulados, se suministran con el agua de riego o se pulverizan directamente sobre las hojas. Muchos de ellos están compuestos de guano, pero también de otras sustancias de origen vegetal o animal. Los hay universales y específicos. El Fertilizante Universal Natural de Compo proviene de vinazas de remolacha y de fosforita. El de Massó Garden, con oligoelementos, es especial para cítricos. Asocoa ofrece un Abono Amino Express, obtenido por hidrólisis controlada de proteínas naturales; Humus líquido, basado en residuos vegetales; Abono Crecimiento, a base de algas, y Abono orquídeas. Flower, a su vez, presenta un Humus líquido; Abono Crecimiento y Abono Flor, con aminoácidos naturales y extracto natural de algas. Y Fertiberia Jardín, Bio Crecimiento y Bio Floración para plantas de terraza e interior, enriquecido con aminoácidos naturales y extracto de algas.

Componentes principales de los abonos y fertilizantes

  • Nitrógeno (N): Favorece el crecimiento de la planta.
  • Fósforo (P): Estimula el crecimiento de las raíces.
  • Potasio (K): Favorece la floración.
  • Micronutrientes y oligoelementos (Mg, Fe, S, Cu, Mn, Zn, B, Mo): Necesarios para el adecuado crecimiento y desarrollo de la planta.

Tipos de abono

Según su especificidad:

  • Universales: Para todo tipo de planta de flor, huerto o jardín: árboles, arbustos, macizos, setos, hortícolas, flores, bulbos, trepadoras. Tienen una formulación equilibrada en nitrógeno, fósforo y potasio lo que favorece el adecuado crecimiento de todas las plantas.
  • Flores: Específico para plantas con flor, se caracteriza por tener un mayor contenido en Potasio y Fósforo, estimulando la floración y la intensidad de color de las flores.
  • Césped: Aseguran un césped verde, uniforme y denso. Favorecen el enraizamiento y un crecimiento equilibrado. Emplearemos abonos específicos de césped que contengan en su composición Nitrógeno de liberación lenta, de asimilación más efectiva y persistente. Uso: de manera general al principio de la primavera y, en caso necesario, también a principio del otoño.
  • Huerto: Formulado específico para todo tipo de cultivos de huertas. Garantizan una buena floración, mejoran el aspecto de la planta y potencian el sabor de las hortalizas.

Según su formato:

  • Líquidos: Recomendados para macetas y jardineras.
  • Sólidos (granulados o en polvo): Recomendados para jardines y grandes superficies. Según su efecto pueden ser:
    • Liberación rápida: Su aplicación dura hasta 6 semanas y se utiliza en las fases de mayor crecimiento de la planta.
    • Liberación lenta: Su aplicación puede durar hasta 3 meses y su uso se recomienda en los momentos de parón de crecimiento de la planta.

Cómo abonar correctamente

  • Debes abonar correctamente para proporcionar a tus plantas los nutrientes que necesitan para crecer sin problemas. Lo cierto es que deberás elegir en función del tipo de cultivo que tengas.
  • Para abonar debes hacerlo sobre un terreno limpio, libre de malas hierbas, también conviene que esté húmedo. Si puedes poner algo de mantillo sobre la superficie, lograrás mejores resultados.
  • Para lograr equilibrio en el terreno sería ideal que pudieses combinar tanto abono orgánico como abono mineral. Si tus cultivos crecen sin mucha fuerza, puedes cubrir el suelo con abonos orgánicos y, para las plantas que tienen mucho vigor, será necesario un aporte de sustancias nutritivas extra.

Antes de realizar esta tarea, debes saber que hay ciertos grupos de vegetales que tienen las mismas necesidades de fertilizante y por lo tanto puedes plantar por grupos:

  • En el caso de las hortalizas, necesitarás agruparlas en función de sus necesidades de abonado.
  • También puedes colocar guisantes, nabos, rábanos y sandías cerca unos de otros, puesto que requieren menos cantidad de fertilizante.
  • En el caso de los tomates, que necesitan una cantidad mayor de abono, puedes plantarlos junto a las remolachas, las zanahorias, las coles, la cebolla y las patatas.
  • Para los árboles, se recomienda emplear abono de liberación lenta.
  • En el caso de los arbustos, aplica abono orgánico como el estiércol o el mantillo.
  • Si tienes césped natural en tu casa, lo más conveniente es que uses fertilizantes de liberación lenta o abono natural elaborado con compost en septiembre y abono potásico en octubre.

Añade abono, siempre en la base de las plantas y evita que entre en contacto con las hojas. Esparce abono nutritivo completo por la tierra de manera uniforme pero en cantidades moderadas. En general, puedes emplear entre 2 y 3 gramos de fertilizante por litro de tierra y a esa cantidad puedes añadir una pequeña dosis de fertilizante líquido al regar.

En verano, puedes abonar de forma ocasional, una vez al mes si las plantas llevan un buen ritmo de crecimiento. Un poco más a menudo para aquellos cultivos en los que observes más debilidad.

En otoño continúa fertilizando, ya que es la mejor época para llevar a cabo esta tarea y en invierno lleva a cabo un abonado orgánico (a base de estiércol, mantillo…) general de todo el terreno, ayudará a proteger los cultivos de las inclemencias del tiempo.