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Col rizada

Época de siembra: Hay variedades para cada estación
Profundidad de siembra: 0,5 – 1cm
Marco de cultivo: 40-60 x 50-70 cm
Observaciones: Siembra directa y/o semillero y trasplante
Recolección: A los 3 – 4 meses del trasplante, según variedad.
Exposición solar: Pleno sol – Tolera la sombra y la humedad.
Riego: Frecuente, regular.

Las coles de repollo, de hojas lisas o rizadas como las coles de Milán o las berzas, vienen cultivándose en Europa desde hace varios miles de años (los romanos eran grandes consumidores de coles de repollo) quizás porque, aparte de ser gustosas, sus propiedades nutritivas y terapéuticas son incomparables -destacando por las vitaminas, los antioxidantes y las sustancias anticancerígenas que contienen.

Existen infinidad de variedades, de coles de repollo o de hojas para corte, con formas, colores y ciclos de cultivo muy distintos. Desde los precoces repollos de 7 semanas, a las lentas pero exquisitas coles lombardas con su característico e intenso color morado, pasando por las compactas corazón de buey o las de hoja rizada tipo “col de Milán”. En nuestras latitudes podemos cultivar coles durante casi todo el año, a excepción del invierno en las zonas de fuertes heladas, o a finales de primavera o en verano en las zonas muy cálidas en las que las coles tienden a montar en flor fácilmente.

Tierra-abonado: prefieren tierras profundas, francas, ricas en humus y bien abonadas, no muy ácidas y a las que no les falte humedad o riegos regulares. Soporta bien los ambientes húmedos y las salitrosas brisas marinas.

Siembra-trasplante: el cultivo de coles suele ser relativamente sencillo, podemos sembrar en semillero o en tierra y repicar a macetas o trasplantar en plena tierra (con buen tiempo) a partir de que las plantas alcancen de 6 a 10 cm de altura.

Al arrancarlas, podemos embarrar las raíces en arcilla a la que habremos añadido un poco de suero de leche por su acción fungicida.

El marco de plantación dependerá de la variedad y del porte que alcancen en pleno desarrollo, siendo lo más habitual de 40 a 60 cm entre coles y de 50 a 70 cm entre líneas.

Labores-mantenimiento: la opción de plantarlas en la línea central de los bancales, plantando líneas laterales de lechugas, escarolas, rúcula, acelgas o apios, y completando el bancal con una línea de cebollas en el borde soleado y una de puerros en el más sombreado, es una práctica que da muy buenos resultados de producción y aprovechamiento del espacio.

Algunos hortelanos asocian el cultivo en líneas de coles alternadas con líneas de judías de mata baja o guisantes, ya que los sistemas radiculares se combinan bien y las leguminosas proveen de aportes adicionales de nitrógeno. Durante las primeras fases del trasplante y desarrollo de las coles podemos cultivar lechugas de ciclo rápido en las líneas de cultivo entre col y col.

Una vez trasplantadas y bien regadas, depositaremos de 2 a 4 kg de compost sobre la tierra y realizamos un buen acolchado de paja. A partir de ese momento, si controlamos los riegos regulares, tan sólo nos queda esperar a la cosecha de los repollos o al corte regular de las hojas que necesitamos para nuestros guisos o como forraje de conejos y cabras.

Entre los pocos problemas que suelen afectar a las coles de hoja y repollo están las pulguillas que agujerean las hojas en la primera etapa de desarrollo, los pulgones (en primavera y en épocas de tormentas o en cultivos con demasiados abonos nitrogenados o estiércol fresco) y los ataques masivos de gusanos de la mariposa de la col. Los gusanos son fáciles de eliminar realizando controles regulares bajo las hojas de col y destruyendo los nidos de huevos (visibles por su color naranja), o con aplicaciones de Bacillus thuringiensis al atardecer.

La hernia de la col les afecta de forma seria cuando las cultivamos en tierras arcillosas de zonas húmedas y frías. El cultivo en bancales elevados (drenan mejor) y las aplicaciones sobre la tierra de decocciones de cola caballo y soluciones de suero de leche, suelen dar buenos resultados.