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Habas

Época de siembra: Septiembre a noviembre.
Profundidad de siembra: 3 – 4 cm
Marco de cultivo: 20-25 x 45-50 cm
Observaciones: Siembra directa 2 o 3 semillas por hoyo
Recolección: 4 meses desde la siembra
Exposición solar: Pleno sol, tolera la sombra.
Riego: Esporádicos.

Cultivo primaveral por excelencia, las habas tienen su origen en zonas pantanosas y hace siglos que son cultivadas en la cuenca mediterránea, sobre todo por sus cualidades nutricionales y su gran aporte proteico.

Al igual que los guisantes, soportan los fríos moderados (-3º), pero no toleran el exceso de calor, lo que restringe su cultivo de finales de otoño e invierno, a principio de primavera en zonas cálidas y a primavera-inicio de verano en zonas frías.

Tierra-abonado: es una planta con mucha energía que se adapta a la mayoría de suelos, aunque no le convienen los muy mullidos y con exceso de estiércol o de abonos nitrogenados porque, como buena leguminosa, sintetiza el nitrógeno del aire ambiente y los aportes externos propician un desarrollo exagerado de la masa foliar en detrimento de la floración y de la fructificación.

Para obtener buenas cosechas le bastará con los restos de compost de los cultivos precedentes (en tierras pobres se puede añadir de 1 a 2 kg por m2 de compost muy maduro o descompuesto).

Dadas las fechas de su cultivo, quizás no precise riegos, pero convine no descuidarlas en primaveras poco lluviosas.

Siembra: sembraremos las semillas de habas en plena tierra (septiembre-octubre en zonas cálidas y en febrero-marzo en zonas frías), colocando de 2 a 3 habas en hoyos separados unos 20 – 25 cm entre sí y unos 45 – 50 cm entre líneas -de 3 a 5 cm de profundidad-. La siembra de habas es importante realizarla en periodos de Luna llena, si queremos propiciar la obtención de abundantes cosechas de habas.