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Judías verdes

Época de siembra: De marzo-abril a junio-julio
Profundidad de siembra: 3 cm
Marco de cultivo: 15-30 x 50-60 cm
Observaciones: Siembra directa 3 a 5 semillas por hoyo
Recolección: 3 a 4 meses de la siembra
Exposición solar: Pleno sol. Les gusta el calor.
Riego: Regular

Quizás sean las reinas de las leguminosas del huerto, ofreciendo una gran variedad de opciones de cultivo y cosecha, desde las precoces judías de mata baja, a las productivas judías de enrame, pasando por variedades de judías redondas, planas e incluso judías extralargas de más de 1 m de longitud).

O también podemos elegir judías de colores diversos: verdes, amarillas, blancas o pintas y cosecharlas tiernas o dejarlas engrosar el grano y cosecharlas secas (alubias), aprovechando su riqueza nutricional (rica en proteínas) y sus exquisitas opciones culinarias en guisos y potajes.

Tierra-abonado: a las judías les gustan las tierras mullidas, francas y ricas en humus, pero no les convienen las estercoladuras ni la presencia en la tierra de restos de compost no descompuesto (se pudren las semillas en la siembra). Es preferible su cultivo aprovechando los restos de compost (muy descompuesto ya) de cultivos precedentes y por ello pueden sembrarse como final del ciclo de rotaciones por exigencia de nutrientes.

Las condiciones de suelo y técnicas de siembra son similares en casi todas las variedades de judías, a excepción de las diferencias en la siembra de las judías de mata baja y las judías de mata alta o enrame.

Siembra: las judías de mata baja podemos sembrarlas en líneas, a 3-5cm de profundidad, depositando de 4 a 5 semillas cada 15-20 cm, y dejando una separación entre líneas de 40 a 50 cm. Las judías de mata alta y enrame, requieren separaciones mayores y suelen sembrarse en hoyos, depositando 3 o 4 semillas, cada 20 o 30 cm y con separaciones entre líneas de 50 a 60 cm.

Para realizar buenas siembras conviene que la tierra tenga el tempero adecuado (ni seca, ni muy húmeda). Es mejor regar la víspera y sembrar en tierra húmeda que sembrar en tierra seca y regar después (suelen pudrirse las semillas). Procuraremos enterrar las semillas unos 2 o 3 cm, cubriéndolas con tierra fina.

En siembras en zonas o épocas frías, suele aconsejarse dejar en remojo las semillas unas 24 horas antes de la siembra.

Labores-mantenimiento: las siembras las realizaremos en tierra desnuda (sin acolchado de paja o materia orgánica) y no regaremos hasta que hayan emergido los brotes de judías y veamos sobre la tierra sus primeras hojas (en zonas o épocas de humedad ambiental podemos esperar 1 o 2 semanas desde la nacencia hasta realizar los primeros riegos.

Una vez emergidas las plantitas de judías, tendremos que estar atentos y realizar escardas regulares que mantengan la tierra suelta, aireada y libre de hierbas competidoras. Cuando las matas alcancen unos 25-30 cm de altura, podemos esparcir un poco de lombricompost sobre la tierra y acolchar con paja, evitándonos en lo sucesivo preocuparnos del desherbado y ahorrando riegos. Si seguimos cultivando a tierra desnuda, conviene realizar aporcados de tierra junto a los tallos de las matas de judías. Las judías de enrame precisarán tutores desde el momento en que observemos emerger hacía arriba los primeros brotes y zarcillos, por lo que colocaremos estructuras de soporte realizadas con cañas o ramas de 2 a 2,5 m de altura o sembraremos las judías al lado de matas de maíz para que les sirvan de tutor de enrame. En épocas ventosas conviene ayudar a los brotes a “engancharse” a los tutores.

Para un buen cuajado, no conviene regar las judías en las primeras fases de la floración, por lo que esperaremos a la aparición de las primeras vainitas. Cosecharemos las judías tiernas una vez estén bien formadas, procurando cosechar de forma regular cada 3 o 4 días o una vez por semana como mínimo, porque sí dejamos que engrasen y hagan grano, se parará el desarrollo de las matas y se desprenderán las flores sin cuajar (la planta concentra su energía en la formación de las semillas). La excepción a esta regla son las matas que guardamos sin cosechar para la formación de granos y judías secas, y las elegidas para guardar semillas para futuras siembras.

Si partimos de una tierra fértil y rica en humus, las judías no precisan de abonados durante el ciclo productivo, limitándonos a regarlas con regularidad (dos a tres veces por semana en pleno verano).

Los posibles problemas en el cultivo de judías pueden aparecer en el momento de la siembra y germinación, porque el exceso de humedad en la tierra o de materia orgánica fresca puede estropear las semillas. Vigilaremos también cuándo están brotando de la tierra, porque son muy frágiles y apetitosas para los gusanos grises, los caracoles y las babosas.

Otro problema frecuente en zonas o épocas calurosas son los ataques de araña roja, que podemos prevenir evitando que se reseque la tierra bajo las matas y hojas de judías, manteniéndola humedecida o acolchando con paja o con un mantillo de viejo compost.

Si deseamos consumir judías tiernas durante toda la temporada de cultivo (más o menos larga según las zonas y la climatología) tendremos que prever siembras escalonadas de judías de mata baja, cada mes y medio o dos meses.