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Rabanitos

Época de siembra: Todo el año.
Profundidad de siembra: 0,5 – 1 cm.
Marco de cultivo: 5 a 10 cm.
Observaciones: Siembra directa.
Recolección: A los 40 días
Exposición solar: Todas
Riego: Frecuente y regular.

A los humildes rabanitos siempre les podemos encontrar un hueco en el huerto y disfrutar de su picante sabor y de sus virtudes multivitamínicas y digestivas. Disponemos de un gran surtido de rabanitos y rábanos, desde los pequeños rojos o rojiblancos, hasta los enormes y suculentos rabanitos mallorquines, sin olvidarnos de los terapéuticos rábanos negros japoneses y un sinfín de otras variedades.

Tierra y abonado: los rabanitos y los rábanos en general, se adaptan a cualquier tierra, aunque aprecian las tierras ligeras, francas y frescas, con abundante humus, pero cuidado, porque toleran mal el compost fresco y las grandes estercoladuras (se ahuecan por dentro y son más picantes), dando mejores resultados su cultivo en las parcelas o espacios en donde queden los restos de compost de cultivos precedentes.

Siembras: excepto en las regiones más frías (con fuertes heladas) podemos sembrar rabanitos casi todo el año. Dada la rapidez del cultivo con períodos de mes y medio a dos meses desde la siembra a la cosecha, en los huertos familiares o escolares podemos realizar pequeñas siembras cada 15 días, combinando distintas variedades o ir cambiando de variedad de rabanitos, a fin de disponer de cosechas regulares e ir probando los que mejor se dan en nuestro huerto y los que más nos gustan.

Realizaremos siembras en plena tierra, en líneas separadas entre 10 y 15 cm. a voleo, cubriendo ligeramente con tierra las semillas. Conviene limpiar de hierbas y piedras la tierra destinada a siembra, y rastrillarla y afinarla para propiciar una buena nascencia.

Labores y mantenimiento: dado el rápido ciclo de los rabanitos, las únicas preocupaciones se centrarán en realizar riegos regulares (les afecta negativamente la tierra reseca y la falta de riego, tendiendo a espigarse sin llegar a engrosar); en el desherbado y el clareo de las zonas donde crezcan amontonados (dejando de 4 a 6 cm entre rabanitos).

Vigilaremos a las babosas o caracoles en las primeras fases de germinación y desarrollo, y en caso de ataques de pulguillas, recurriremos al licuado de ajo y guindilla o a insecticidas naturales.

Conviene arrancar lo antes posible y llevar al compost todos los rabanitos y rábanos que montan en flor, a excepción de los que queramos guardar para recoger semillas.