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¿Aún no tienes un huerto urbano en la terraza?

Desde finales de julio, durante todo el mes de agosto y principios de septiembre se recolectan algunos de los productos más deseados y sabrosos de los huertos (¿te acuerdas cómo sabían los tomates con sabor a tomate de verdad?). Este festival de sabores frescos no es solo un privilegio de aquellos que viven o residen cerca del campo, sino que también está al alcance de los urbanitas gracias a los huertos urbanos que han proliferado en las ciudades en los últimos años, especialmente en las terrazas de muchas viviendas. Una tendencia que cada vez goza de más adeptos.

¿Te has decidido a plantar tu huerto urbano en tu terraza? Aquí te contamos cómo tienes que hacer para empezar a cultivar algunas de las hortalizas y frutas a las que le podrás sacar mayor jugo en tu cocina, iniciándote así en el noble arte de recolectar y saborear lo que has sembrado.

¿Que aún no tienes un huerto urbano en la terraza y quieres saber cómo hacerlo?

¿Cómo aprovechar al máximo mi terraza para convertirla en el mejor huerto urbano de la ciudad?

Si te has preguntado alguna vez cómo hacer tu propio huerto urbano en la terraza de tu casa tendrás que empezar por pensar qué vas a plantar, qué recipientes vas a utilizar, cuáles son las fases, los cuidados de estas plantas… En definitiva, tendrás que seguir unos pasos y sobre todo, disfrutar de todos estos procesos.

A continuación, te ofrecemos algunas consideraciones que debes tener en cuenta a la hora de montar tu propio huerto urbano en la terraza.

1. La importancia de la ubicación de tu terraza

Lo más importante, antes de lanzarse a construir un huerto urbano en la terraza de tu casa es la ubicación del espacio. No necesitamos que tenga grandes dimensiones, pero sí cierta incidencia lumínica. La mejor orientación es la Sur o Suroeste. Si nuestro espacio está ubicado al Norte no significa que no podamos cultivar, pero sí que ciertos cultivos no se desarrollarán de forma óptima, como el cultivo estrella del verano, los tomates, o los pimientos. En cambio, sí podremos plantar cultivos de hoja, como lechugas o rúcula, y hierbas aromáticas como perejil, albahaca o cilantro.

2. ¿Qué recipientes utilizo en mi huerto urbano?

Otra de las cuestiones importantes, consecuencia de la inversión que desees realizar en tu huerto urbano, es qué recipientes vas a utilizar. Existen muchos tipos: mesas de cultivo, jardineras, macetas, jardines verticales… Los profesionales recomiendan no hacerse con materiales muy caros e ir probando y ampliando a medida que vamos cogiendo el gusto a eso de comer aquello que plantamos en nuestro huerto urbano.

Las mesas de cultivo resultan muy prácticas: al no estar en contacto con el suelo, se airean y el sustrato no se recalienta. Pero si no tienes una terraza muy grande y acabas de empezar en esto de la horticultura mejor iníciate a base de macetas. Mide bien el espacio de tu terraza y diseña cuántas macetas y jardineras (las verticales son perfectas para terrazas pequeñas) podrás poner. Hay cultivos que necesitan un espacio propio como tomates, pimientos, berenjenas, judías y guisantes, plantas con raíces profundas que se adaptan perfectamente a macetas que tengan un mínimo de 16 litros.

Para las lechugas, que tienen raíces pequeñas y superficiales, podrás utilizar macetas de 2 litros. Una idea es plantar unas ocho lechugas y espinacas juntas en una maceta de 35 cm de diámetro y de unos 20 centímetros de profundidad. Para las zanahorias, los rabanitos, las remolachas y las cebollas recipientes de 0,5 litros por planta estará bien. Podrás mezclar en la misma jardinera de unos 12 litros rabanitos con remolachas y zanahorias sin mayor problema.

3. ¿Qué tierra pongo y dónde compro las semillas?

La tierra que utilizaremos en tu huerto urbano es una tierra especial para el cultivo. La mezcla más recomendada es 40% de humus de lombriz y 60% de fibra de coco. En niveles más avanzados de horticultura utilizaremos un tipo de tierra que tendrá más o menos nutrientes en función de lo que plantes.

En cuanto a la compra de semillas, para los principiantes lo mejor es comprar las plantas en un plantel en cualquier vivero y solo realizar el trasplante a tus recipientes. Más adelante, cuando ya hayas experimentado con tu primera cosecha en tu huerto urbano, podrás crear tu propio semillero y adentrarte en la magia del proceso completo: desde la semilla hasta el plato.

4. ¿Qué plantar en mi huerto urbano según la temporada?

¿Qué plantar en mi huerto urbano para empezar? ¿Qué tipo de plantas hay cada temporada?. Pues bien, en verano se obtienen algunos de los cultivos estrella, entre ellos los tomates. ¡No hay verano sin tomates! Son un clásico de los huertos urbanos y la mejor época para sembrarlos es en primavera, sobre todo en mayo, para recogerlos en julio, agosto y septiembre. Hay decenas de variedades, cada una con sus propias necesidades, pero en general, el tomate necesita una temperatura de entre 20-35 ºC para su floración y desarrollo y mucha luminosidad, entre 6-10 horas de sol.

Las lechugas son otro básico. Existen múltiples variedades y se pueden cultivar durante todo el año. Las de verano se siembran unas ocho semanas antes de ser consumidas. Son unas plantas que crecen rápido y fácil, por lo tanto, son perfectas para principiantes. En cuanto al riego, se suelen regar unas dos veces a la semana.

Los pimientos y los pepinos también se trasplantan preferiblemente en primavera, cuando las temperaturas comiencen a superar los 15ºC. Son plantas que necesitan una maceta de unos 15 litros. No necesitan una exposición directa al sol y tampoco es necesario un riego continuado, más bien una vez por semana. En cuanto a las cebollas se pueden cultivar durante todo el año. Los mejores meses son diciembre, enero, febrero y marzo y a partir de abril se puede empezar a realizar la recolecta.

Otro tipo de cultivo para tener al aire libre serían las plantas aromáticas como Sábila (Aloe vera), Lavanda, Manzanilla o Menta. Las plantas aromáticas son una buena opción para tu huerta en casa.

5. ¿Qué cultivar en verano en tu terraza?

Aunque para algunos de los cultivos de otoño (que se suelen preparar con antelación) ya llegaríamos tarde, como nos ocurre por ejemplo con la calabaza, que se consume durante todo el invierno pero se cultiva en primavera, sí que existen otros con los que nos podemos poner ya manos a la obra.

Entre las hortalizas que se pueden cultivar en verano destacan las variedades tempranas del brócoli (en septiembre), las coles, las coliflores o la escarola, todas también en septiembre; el apio a finales de agosto, las lechugas de invierno, la acelga o los canónigos, además del rabanillo que se cultiva todo el año o el puerro.